Pratyahara es el quinto de los 8 Pasos en el Camino del Yoga, Ashtanga Yoga y hace referencia a la capacidad de absorción de los sentidos. Algo totalmente imprescindible si se desea alcanzar altos estados de consciencia y poder entrar en un estado de meditación profundo.

No confundir el origen de Ashtanga yoga, con el tipo de Yoga moderno que usa el mismo nombre

ORIGEN y SIGNIFICADO de Pratyahara

La palabra pratyahara proviene del Sanskrito y aparece como uno de los 8 pasos del Yoga en el libro clásico Yoga Sutras de Patanjali escritos por Patanjali en el siglo III a.c.

Etimologicamente la palabra pratyahara se compone de palabras: prati y ahara

  • Prati:  Preposición que significa  “contra”
  • Ahara :  Alimento, haciendo referencia a cualquier cosa que tomemos desde el exterior hacia el interior de nuestro cuerpo

Hay que tener en cuenta la complejidad del Sanskrito al que es imposible llevar a cabo una traducción literal en los idiomas actuales. Por lo que no hay que entender los conceptos al pie de la letra ya que su significado va mucho más allá

Si nos basándonos en lo que sería su traducción literal “contra el alimento” , no estamos hablando sobre un concepto de ayuno, sino sobre la capacidad de aislarnos de cualquier factor externo tanto físico, mental y/o sensorial.

¿Por Qué es Importante Pratyahara?

Sin la capacidad de aislar todos nuestros sentidos del mundo externo, seremos incapaces de profundizar a ciertos niveles de meditación que sobrepasan el estado de consciencia actual.

Mientras la consciencia permanezca en el exterior, nuestra meditación no irá más allá de una proceso superficial de observación mental

Ejemplos Prácticos

A pesar de que el proceso de pratyahara implica un estado mucho más profundo, nos ayuda a entenderlo con acciones prácticas a nivel superficial en la que nos enfrentamos en nuestra práctica de meditación.

💡 PRÁCTICA
  • Siéntate en una postura cómoda con la espalda recta
  • Cierra los ojos
  • Presta atención en un sonido que venga de lejos. Puede ser alguien en la calle, un coche, un pájaro. Lo que sea. Pon toda tu atención en ese sonido durante unos segundos
  • Ahora, encuentra y presta atención a un sonido más cercano. En tu casa. Por ejemplo, el sonido del motor de la nevera.
  • Cambia de nuevo y presta atención a algo aún más cercano y más sutil.  Como puede ser el crepitar de un vela o el quemar del incienso.
  • Ahora, vayamos un paso más allá y pon la atención a los sonidos internos propios. Tus tripas, tu respiración
  • Por último, trata de escuchar el silencio dentro de ti.

Como habrás podido comprobar, tu atención ha pasado desde lo más burdo a lo más sutil. Intenta hacer esto con todos tus sentidos y notarás la diferencia.

En muchas ocasiones nos es imposible meditar porque de forma inconsciente estamos pendientes de algún estimulo o sensación externa, ya sea un sonido, tacto o más sutilmente, un pensamiento.

El estado de Pratyahara consiste en todo lo contrario y es esencial si queremos avanzar en nuestra práctica de meditación.

 

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